La magia de la motivación en el aprendizaje de un nuevo idioma

¿Te has preguntado por qué algunas personas adquieren con más facilidad los conocimientos de un idioma diferente? ¿Por qué parece que para ellos es más fácil la pronunciación o la hilación de ideas?

Son preguntas frecuentes a las que me he enfrentado en el proceso de aprendizaje de un idioma diferente al mío, me he encontrado ante situaciones en las que escuchaba hablar a mis profesores y veía con cuán diferencia captábamos lo que ellos decían, y no fue hasta que, en nivel intermedio, comprendí a medias lo que sucedía a mi alrededor, siempre desde mi punto de vista, desde el cual quiero compartir lo que he observado y experimientado, no sin antes mencionar que lo que dejo por escrito aquí no es una opinión general, solo una experiencia que si puede ser de ayuda al lector, me daré por satisfecha.

Mientras el nivel de estudio es cada vez mayor la exigencia lo es también, y es entonces cuando nuestro grupo de estudio se empezó a dispersar, algunos dejaron inconcluso el idioma que eligieron y otros prefirieron retomarlo en otra fecha, ya sea porque el profesor no era el que les agradaba o por asuntos personales. Nuestro grupo se reducía en número, pero es entonces cuando las cualidades de cada estudiante se reflejan con la claridad del sol sobre la hoja de papel. Los que quedamos seguíamos, con diferentes motivaciones pero con una misma meta, acabar el estudio del idioma y obtener el certificado que garantizaría que logramos ser fluidos en el idioma.

Nuestras motivaciones eran diversas: había quienes querían lograr aprender el idioma porque iba a sumar a sus habilidades y les abriría puertas a un buen trabajo, había quien soñaba con viajar al exterior y tener la oportunidad de estudiar en una universidad de prestigio mundial, había quien quería recorrer el mundo y dar a conocer su propio país a quienes no hablaran su idioma natal, y había quienes querían enseñar el idioma a otros que se abrirían paso en este mundo con sus propias metas y sueños, yo entre ellos, pero mi motivación se formó de un pequeño pensamiento.

Empecé a estudiar por curiosidad, porque sabía que me iba a ser útil en muchos aspectos, mas sin esperar nada. Nunca fui una persona de grandes dotes de comunicación y mis ideas eran mis mejores secretos, y aunque es bueno tener secretos que podamos estructurarlos en soledad, necesitamos hablarlos para poder convertirlos en realidad, y eso es precisamente lo que estaba haciendo mientras aprendía el idioma, esto me daba la oportunidad de expresar mis dudas, expectativas, metas, sin que nadie se preocupara si tenía sentido lo que estaba diciendo, sólo que estuviera gramaticalmente correcto, tengo presente en mi memoria las palabras de un profesor: "no hay respuestas correctas, lo único importante es tu opinión". Entonces me dí cuenta que el aprender un idioma me estaba ayudando a expresarme, a convertir mis ideas en palabras, y mientras más quería comunicarme, me daba cuenta que más cosas tenía por aprender, comenzaba a usar expresiones aprendidas en monólogos conmigo misma, tratando de relatar mi día a día, así de sencillo, así es como nació mi motivación. No logré de la noche a la mañana ser fluida en el idioma, fue un proceso, paso a paso, la única diferencia es que ahora tenía un motivo.

Me propuse a ser profesora para poder ayudar a otros también, y mediante la motivación, lograr lo que se desea, no importa si se debe empezar de cero, si se debe olvidar para aprender, si se debe recorrer el camino más de una vez, la motivación es aquello que nos pone en acción, para realizar nuestros sueños, para transformar lo invisible en visible, para convertir lo imposible en posible.

Si aún quieres saber qué sucedió con nuestro pequeño grupo de estudio, déjame decirte que todos logramos concluir, en cuanto a sueños personales, vamos camino a ello, paso a paso.